El sábado 2 no debí de hacer nada reseñable, a juzgar por lo escrito en la libreta. Aunque muchos días recopile los hechos antes de ponerme a dormir, este es el único día hasta el momento en el cual no puse más que cuatro cosas. Me levanté como de costumbre, a las 7, y empecé a ver El Caballero Oscuro. Dios, de 6a en el Top de películas de la web IMDB. A-Lu-Ci-Nan-Te. Como cuando descubrí en las 500 mejores canciones según la Rolling Stone “Good Vibrations”, The Beach Boys, que también estaba en sexta posición, casualmente (pobre Vegas, sólo dejó de testamento una escena que grabé con micrófono para oírla a velocidad 2x y dicha canción) Claro que las listas conviene ignorarlas siempre, salvo contadas excepciones.
Parte de la mañana la dediqué a ir a Ferrol con mi madre. Bueno, mañana, mediodía y casi tarde. Fui a pillar algo de ropaje al Decathlon para empezar. Me llamó la atención que no me entrara la modorra que siento al ir a algún sitio semejante. Más aún sabiendo que hace tiempo que no duermo más de 7 horas. Como siempre, me fijaba más en las dependientas que en si “me gustaban estos tenis para Educación Física”. Correcto, algunos habréis deducido que Rafa nunca compra ropa sin que esté su madre presente. Ni eso ni con mi dinero. Es que una cosa no va sin la otra, lógicamente. Después fuimos a Auchan (me acabo de enterar lo que significa el nombre en sí) o Alcampo. Mira que me hace gracia el nombre. Venga, paraos a pensar en él. Me compré un bati-traje de vainilla que casi desbordo en el asiento’l coche. Puto plastiquito, y puto tapón, que luego no se daba cerrado. Salimos de la ciudad con todo el coche petado de cosas, y me paré a pensar en lo poco que voy a Ferrol en los últimos 4 años, básicamente desde que puedo escaquearme de ir de compras por el Auchan.
Por la tarde, pese a no apetecerme demasiado, salí a ver el partido Madrid-Barca (el teclado no tiene la letra correspondiente) Ya no aguanto estar la tarde en casa como antes desde que mis amigos y yo nos dedicamos a salir a la primera de cambio. Menos con este tiempo. Y con la posibilidad de cruzarme con X, que nadie me dice que esto es imposible. Que vi su coche, ¿eh? Está todo bajo control. Para que sintáis más lástima por mí, pasaos por Pontedeume a ver si me veis ojeando las calles en busca de un coche chelado (cómo me gusta hacer chistes que casi ni entienden los pocos que deberían) Sin ir más lejos, el 8, el día de Breamo. Para los que no conozcan la zona, el monte Breamo está en Pontedeume, y en septiembre y mayo hay una “romería” (es que creo que o no es una romería jamás, o las romerías ahora tienen más significados) Puede que parezca que odie dicho festivo (escogido como tal por el instituto), y puede que sí. Ya me centraré en esto cuando toque.
Al llegar a casa el Tato sabrá qué carajo hice, porque ni yo apunté nada ni me acuerdo. Seguramente tuviera estos días en los que paso el día sin rumbo fijo por la casa. Después de ver NEKRomantik, ya todo daba igual.
Joder, todo lo que escribí partiendo de 6 palabras contadas escritas en mi cuadernillo (también chelado
) Pues entonces, presumiblemente, las voy a pasar canutas para trasladar la parrafada del domingo. Esto ya lo pongo por horas, mejor.
07:00.- Deberes. EN SERIO. Pero hay una explicación lógica. Exceptuando el hecho de despertarme un domingo a tal hora está que no quería dormir más para mantener mi media. Segundo, me había prometido hacer deberes pronto este puente, y lo incumplí. Y tercera, no me mola ver películas cuando mi madre anda por la casa a esas horas. Ella se largó a trabajar poco después.
08:00.- Por aquí se marchó, quedando yo jugando a la Wii a modo de descanso.
08:35.- Busco en el ordenador argumentos de La Colmena, Historia de una Escalera y Cinco Horas con Mario para la clase de Castellano.
09:15.- Creo que escribí en la web mientras hablaba por Msn. Por regla general, hablo por Messenger cuando estoy haciendo algo útil a la vez que no sea ver cine, aunque lo deje encendido.
11:00.- Me duché y bajé al perro.
12:00.- Seguí de deberes. Hubo un momento en el que se me dio por ver el final de ¡Qué bello es vivir! porque hacía mucho que no me emocionaba y tenía que descargar. También trabajé en Religión (no es un trabajo largo, es que hice poco) y vi partes de la película Mafia. Esta y Vaya un Fugitivo las idolatraba de pequeño. Lo que pasa es que Mafia me marcó más y no la volví a ver desde un punto de vista cabronazo, sin perjudicar así mi manera de ver los chistes. Se me pasó el mediodía rápidamente.
15:15.- Bajé al pueblo para ir a comer con mi padre, tío y hermanos (menos Pelusi, que quedó en casa), que habían llegado de Pontevedra. Como no pudimos comer donde queríamos, fuimos al restaurante que hay al lado del portal de mi casa, el Pincha y Jala. A vosotros os hará más gracia el nombre que a mí, que yo lo tengo tan asumido que no me fijo en las risas que supone. Os juro que alguna fuerza macabra quería llevarnos a terminar allí, a juzgar por los acontecimientos previos. Voy a acabar creyendo en ella y todo.
17:15.- Subo a casa antes que los demás. Comienzo a resumir un tema de Ética, esa asignatura que “se aprueba con nota con un poco de sentido común”. El ordenata se quedó ocupado, así que compaginé Ética con superación de desafíos en el Smash (carajo con el modo “máximo”)
20:10.- Puse a bajar un capítulo del Decálogo. Siento no poner el nombre de su director, pero no me lo sé de memoria. En principio veré el primero, que es el que sale en mi lista de pelis para ver antes de palmarla.
20:40.- Cené, hablé por teléfono con mis abuelos y terminé El Príncipe de las Tinieblas. Carpenter mola a saco. Otra cosa, por cierto, que tiene gracia, es que siempre estoy con la voluntad al tope a la hora de ver pelis, y esta hace a veces que interrumpa el visionado de una para ver otra (como lo que vi ayer) o que tenga varias y no sea capaz de ver la más corta por pereza, precisamente. Y eso que el factor tiempo suele ayudarme a la hora de ponerme a ver una, parece que el hecho va cambiando.
22:20.- Fui preparando terreno para ir a dormir. Antes de hacerlo, leí algo más de O Lapis do Carpinteiro. Claro, lo leo a tales horas y me entero de tan poco que se me olvida todo a la mañana siguiente. ¡Odiosa sensación!
00:05.- ¡Apagá la luz, pelotudo! Nos vemos la semana que viene.
Y a ustedes les espero en el próximo artículo: Lunes 3 o Rocky y Bullwinkle a contrarreloj (mítica serie de mediados de Primaria)