Mi punto de vista (Ro$poblog)

-¡Este blog volverá a la gente loca! -Bueno, eso esperemos. La película sale el próximo mes.

Archivo de 22/06/09

Sobre Rafael Alonso, sus redacciones y el índice de la primera parte de estas

Publicado por Rospo en 22/06/2009

El colosal profesor de Lengua Castellana y Literatura Rafael Alonso me dio clase durante el curso 2008-09 (3° ‘ laESO)

 

A los pocos días ya vislumbraba destellos de amo total y absoluto, con coñas, casi siempre, que afectaban la integridad de Adrián.

 

Adrián: Profe, Manu y Rafa están todo el rato molestándome.

 

R.A.: (todo tranquilo) Puees… cámbiate de amigos.

 

 

O

 

Manu: Es que no tengo lo del último día.

 

R.A.: Tranquilo, puede pedirle ayuda a su insoportable amigo.

 

 

Hacia fin de curso aún me pidió que…

 

-Le permito darle un capón a su compañero por no saberse lo de literatura. Pero aquí no, que me deja el pupitre lleno de sangre.

 

Y de bonus, su declaración en el vídeo de cumpleaños del grupo Arjé Teatro. Él salía disfrazado, cómo no:

 

-Mi relación con el grupo… La verdad… (se acerca a la cámara y susurra) Les envidio.

 

Y este curso, en una de sus guardias:

 

-Vaya, y yo que pensaba que usted no podía hacer peor su letra…

 

 

Pero con toda naturalidad, por supuesto que sí. Se le echará de menos cuando se vaya este curso del IES Breamo. Era un profesor Very Mucho Rafa Approved.

 

 

 

El hombre este nos daba 9 puntos sobre 10 por el examen. Eran 4 plantillas similares con apartados diferentes, a tamaño 5 o 6 según el Word. El punto que restaba correspondía a la lectura obligatoria. Las redacciones también eran obligatorias. Sin embargo, estas contaban como un punto a mayores.

 

Se debían de hacer con márgenes, de una carilla (tarde me enteré, las primeras las hacía de algo más), debíamos hacer oraciones con las faltas, las corregía día sí, día no, solía mandarlas de un día para otro (teníamos L-M-X), las mandaba leer en alto a veces y el tema era siempre expuesto por él. O el tema o el título, a partir del cual debíamos desenvolver el resto.

 

Recuerdo que tardé en llevarle un fichero con redacciones propiamente dicho. Mi tío me prestó uno para pasar el apuro y ya pasé de cambiarlo. Actualmente, el mecanismo está bastante reventado -ya lo estaba- y no es capaz de soportar tantos folios.

 

El índice de la Primera Evaluación, el cual mandó hacer cuando le entregásemos en diciembre todo lo hecho, es:

 

  • Autodescripción (para variar)

  • Historia de mi familia

  • Pesadilla

  • Una lavadora en el espacio (nótese el carácter surrealista que impregnaba los trabajos con el propósito de estimular nuestra imaginación)

  • Autobiografía (toma, toma)

  • Diálogo con tu yo futuro

  • El extraño cambio

  • Un embarazo inesperado (tomaaa, tomaaa)

  • Descripción de un compañero

  • El parto

  • Guía de viaje

  • Escapada

  • 10 maneras de “eliminar” al profe de lengua

  • El descubrimiento del cadáver

  • Horóscopo 2008

 

Daba para 35 carillas todo esto.

A día 12 de diciembre de 2007, no tuvo más errores mi trabajo además de la ausencia de portada y la caligrafía, como siempre.

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Tándem del sueño

Publicado por Rospo en 22/06/2009

Brevemente, el sábado terminé Bendición Mortal y vi entera Asesinato 1, 2, 3. No voy visitar a mi tío hoy porque mi hermano no quiere ir, así que termino Grease, veo Vagina Dentata y poco más que merezca la pena reseñar.

Domingo algo parecido: me levanto, veo la versión de Nispel de La Matanza de Texas, luego la comedia romántica Alex y Emma para poder tener DVD donde grabar Los Picapiedra. Por la mañana quedo con David, con un calor de la chele y todo. En su casa vimos Jackass y al volverme me llevé sus llaves de paso que pasaba por la ferretería. Aún tuve que devolvérselas más tarde.

Por la tarde sí fui al hospital Juan Canalejo de A Coruña, en autobús y con descuento por carnét familiar. Con mi padre y mi hermano. El trayecto era precioso, así como los alrededores del centro (la playa de Sta. Cristina) El caso es que me quedaba dormido. Nunca me pasó hasta este día. Me adormecía 2 minutos en los que creaba un boceto de sueño mentalmente. Cuando recuperaba mi estado normal, el boceto había desaparecido y me quedaba con cara de gilipollas. Entonces decía que venga, que de esta vez no me iba a volver a dormir. Y dale de nuevo.

Cómo no, me tomé un café largo antes de ver a mi tío Fernando.

A eso de las 20 volvimos. Me pasó lo de antes, me quedaba frito constantemente. En una de estas metí la mano entre los dos asientos y saqué, inconscientemente, un puñetero llavero completito, con pintas de ser de un estudiante muy confiado en sí mismo como para meter unas llaves en un bolsillo sin cremallera.

Decidí trasnochar este día. Algo contradictorio teniendo en cuenta lo que me pasó antes esa tarde. Bueno, bebí bastante café sólo (NUNCA lo mezcléis con Fanta) e hice tiempo hasta las 11. También se me ocurrieron ideas para hacer en clase que aún no había hecho. Y, claramente, recorté de una revista la programación del día que echaron Fallen.

Le pedí a David que me hiciera un DVD con algo de Jackass para que mi tío se echara unas risas e intenté bajarme el seguro peliculón Blood Feast, aunque al final opté por La Matanza Caníbal de los Garrulos Lisérgicos. “¿Quen é o boludo?”, dijo el profesor. Me hizo gracia ver en un partido de fútbol por TV a un chaval untándose la cara de helado.

A las 23:30 me puse con el libro optativo de Gallego para alcanzar definitivamente el 10, Resistencia (de Rosa Aneiros) leyéndomelo a saltos y anotando ideas importantes. No sé para qué me molesté tanto, pero así mejor que hacía tiempo.

A las 02:00 cogí unos libros que tenía por allí de Los Cinco de Enid Blyton. “Hoy paso de dejar el trasnoche por aburrimiento” De vez en cuando pillaba el MP3 y después devoraba cachos de El Tesoro de la Isla de Los Cinco o algo así. Lo raro es que ahora no me durmiera. Raro porque a) hacía un rato me quedaba sobado en un puto bus y b) no me solía pasar pese a pasar un día despierto sin interrupciones. Mi madre dice que me quedo sobao por la relajación ante las clases.

De 5 a 6:30 pasé el rato escuchando al Yayo, faltaría más. Al remate del turno de noche me levanté.

En clase todo bien, dieron notas, subí bastante en tecnología y no me encontré cansado. La primera vez -este pasado agosto- empecé a hacerme el cansado y acabé alucinando en colores calle adelante. Ahora, en el camino a casa en el coche, me quedé zombi… ¡3 veces! Y luego, en casa, hacia cosas como cantar Don’t Worry be Happy y sentir el sentido del oído, del equilibrio y del ridículo muy distorsionados. Con todo, no era tan exagerada la cosa como aquel agosto con mi colega de Vilanova (Guille). Quizás mi madre tenga razón, porque empiezo a relacionar este estado con cómo me sentía de distante hacia mí mismo hace dos veranos y estas dos sensaciones, a su vez, al flipe total que me aconteció el verano de 2008. Lo único que no me queda claro es a qué vino que me pasara ayer lo del bus. El sol, quizá, más el cansancio. El caso es que es más barato que emborracharse y me permite hacer el idiota más intensivamente. Los que me vieron hoy en clase pueden atestiguar esto. Y eso que en esos momentos sí que NO me sentía cansado. A lo mejor me comportaría así de todas formas. Da igual. Lo importante es decirle a mi madre algo así:

-Mamá, estoy como… con los sentidos alejados (lo digo gesticulando, más de lo habitual, como si controlara parte de esos gestos y la otra fuera más por libre)

(Junto las manos hacia el techo) ¿No ves cómo estoy haciendo el gilipollas más de lo normal?

 

Buenas vibraciones a todos.

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¡Ayyy, qué acojone!

Publicado por Rospo en 22/06/2009

Siempre fui un chaval que tenía miedo por cualquier parida. Incluso creo que el año pasado aún sufría en situaciones puntuales. Esto se centraba, básicamente, en el mundo de las películas. Luego empecé a ver pelis como un mamón (2006 en adelante) y el terror pasó a ser poco sorpresivo desde

El Proyecto de la Bruja de Blair (su segunda parte era mala pero bastante perturbadora) Antes de eso bajaba el volumen en ciertas escenas o cualquier mierda parecida. O veía cintas chungas haciendo zapping continuamente para que no se me pusieran de corbata.

El otro día vi The Eye (Pang Brothers, 2002) una de estas pelis asiáticas que tanto gustan, acojonan y remakean. Además de sus defectos (esa edición, que las escenas de miedo tengan un volumen TODAVÍA mayor que otras películas) , me piqué mucho con la puta por la ídem escena del jodido pasillo y la vieja. ¡Qué putos! La primera vez que tuve que cortar y verla en otras condiciones.

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Otra anécdota parecida y real. Seguro que visteis situaciones en cualquier suspense donde el protagonista se da un susto de la leche por lo que son paridas a nuestro modo de ver. No digo que lo que me haya pasado me hiciera saltar, aunque sí me puso los pelos como escarpias (la mítica frase)

Estaba todo tranquilo en un sofá de mi salón, a primera hora de la tarde, con mi hermana y el perro al lado. Entonces, entre los dedos de mi mano derecha en puño, había…. ¡Un pelo!

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Y noto que el pelo me aprieta el índice. Cosa del viento, que imagino cosas, o que tengo un tic. Los huevos. En un momento me aprieta en serio y no puedo evitar acordarme del segmento del tipo con calvicie de Bolsa de Cadáveres (Tobe Hooper y John Carpenter, 1992) Estuve en vilo unos segundos. Le dije a mi hermana: “Paru, mira este pelo, mira este pelo”

Mi hermana se movió y el cabello se soltó de entre mi puño cuando lo hizo. Menos mal que no me preguntó qué había pasado.

Qué penoso y qué acojonante.

Ya está.

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