ÉTICA: La Redacción Definitiva
Publicado por Rospo en 11/06/2009
Como tenía media de notable, en vez de examen tuve que hacer este trabajo. Acojonaba más que otros anteriores, es por eso por lo que lo empecé días antes de la fecha de entrega. Y en el blog lo posteo:
LA ÉTICA
Y LOS DERECHOS
HUMANOS
Este es el primer curso que tenemos la asignatura de Ética. La tenemos una hora a la semana, horario que es bastante escaso si tenemos en cuenta la relevancia de esta clase en nuestra vida cotidiana. Usamos un libro de texto que no parece ir dirigido a ningún curso en concreto. El libro se divide en tres bloques, referidos a la convivencia, como se puede deducir. Son: As bases da Convivencia, Obstáculos á Convivencia y Superación de Conflitos. Hay ocho temas, tres en cada uno de los dos primeros bloques y el par restante en el último. Al no tener muchas horas a lo largo de los trimestres para explicar a fondo todos los temas, tuvimos que ir apurados y sólo dejamos uno. El libro, por lo general, me parece que distribuye bien las secciones dentro de cada tema, y que acierta al poner ejercicios al final de cada lección y no amontonados al acabar todas. Yo creo que es un libro bastante complet. A lo mejor creo esto porque no se me ocurren más temas a añadir. Seguramente si faltara, por ejemplo, un tema de cualquier bloque, seguiría diciendo lo mismo, que es un libro de texto con toda la materia necesaria.
El tema con el que comenzamos es con el de la ética en sí: su significado. Nos permite pensar en cómo queremos vivir de modo que merezca la pena. Este término lo relacionamos con el civismo. Los humanos necesitamos de los que son como nosotros para formarnos como personas. Con estas personas solemos compartir, a nivel general, deseos y necesidades. A la vez, nos diferenciamos en otros aspectos, ya sea de manera individual (forma de ser, físico…) o colectiva (según la cultura a la que pertenecemos) y aquí es donde juega un papel importante nuestra manera de ver las cosas y actuar en consecuencia, para ello podemos elegir y tomar conciencia de nuestros actos. El problema es que hay que saber elegir y tenemos que basarnos en nuestros valores para hacerlo. La realidad no será vista de la misma manera según qué persona, su modo de resolver conflictos dependerá de su criterio. A menudo tomamos decisiones equivocadas. A veces es casi intencionadamente, queriendo ignorar lo negativo de dichas elecciones para poder sacar un beneficio mayor. Otras es sin querer, porque tenemos un punto de vista demasiado radical y egoísta, pero justo y con sentido para nosotros. Estos criterios los construímos sobre nuestras aspiraciones e intentando que podamos usarlos con utilidad, cosa que ocurre siempre y cuando respetemos a los demás. A esto último se le llama “ser civilizado”, dirigirnos a los demás como iguales y aprender a aceptar su modo de ver las cosas. Sus valores, si son respetuosos, justos, creados a partir de unos cimientos sólidos y basados en la aspiración a una convivencia placentera, son tan válidos como los nuestros. De nada vale enfadarse con alguien si cumple estas condiciones. Si uno critica a alguien por ellas está confirmando que lo que cree él mismo que está bien (en este caso, el respeto) no se corresponde con lo que le exige a los demás, ya que el que se queja no acepta a los demás tampoco.
A continuación comentamos cómo nos formamos cada uno de nosotros. Las circunstancias que nos rodean, nuestras experiencias y nuestra personalidad componen lo que conocemos como identidad, lo que nos hace únicos y exclusivos. Nuestra condición moral, uno de los pilares de la identidad, viene definida, principalmente, por el conocimiento adquirido de nuestra sociedad y vida propias. Yo estoy en la adolescencia, edad a la que se supone debo centrar y fijar mis valores en base a mi entorno. Mi educación, tanto en el cuadro familiar como en el escolar, es la que más me ayuda en este aspecto. Creo que mis amigos me vienen aportando la forma de conocerme y de conocer gente que comparte algunas opiniones conmigo a la vez que se distinguen de mí en tantas otras cosas. Que yo sepa, no obtuve ningún cambio en mis valores a partir de ellos, al menos de manera directa, como sí me pasa con el ámbito educativo. No pertenezco a ningún colectivo concreto ni definido, además del relacionado con mi procedencia o zona residencial, ni me sentiré más realizado por estar en uno. Querría apreciar que esta última afirmación no quiere decir que esté en contra de los colectivos y prefiera la exaltación del individuo como ser único y exclusivo. El fallo que puedo verle a estos grupos es que sean de ideología contraria al buen trato con los demás, una ideología que se crea sin fundamento alguno.
Este primer bloque acaba hablando de cómo sabemos que algo está bien o mal. Este es uno de los temas que más interesante me pareció por la materia a tratar. Con la capacidad moral podemos reglamentar lo que está bien o mal, y la ética nos ayuda a reflexionar sobre las bases con lo que lo hacemos. Estas normas están relacionadas con los valores, las usamos para conseguir nuestros objetivos. Así que nosotros actuamos en consecuencia a todo esto, y debemos hacerlo de manera responsable. Porque mucha gente hace las cosas sin pensar, en vez de reflexionar sobre lo que conllevan sus acciones. O dándoles la espalda a sus efectos negativos, huyendo de la responsabilidad. Puede que les salga bien la jugada, mas no debería. Estoy de acuerdo. Yo, siempre que tomo decisiones, lo hago pensando en lo que pueda pasar, y en el motivo por el que lo hago. Y a veces también ignoro lo negativo de esas elecciones (sea malo para mí o para los demás) e intento ser positivo. Esto me pasa siempre cuando me comporto de manera egoísta, y no tardo en arrepentirme.
Está después el tema del relativismo y universalismo. Si la raza humana es superior a cualquier animal al tener cualidades tales como la moralidad, entonces deberían establecerse valores semejantes para todos y que respeten los Derechos Humanos (luego hablo de ellos) Además, mucha gente se apoya en la idea del relativismo para hacer lo que le venga en gana de manera más justificada. Por eso creo en el universalismo. También pienso que la sociedad es la encargada de inculcar estos valores, cosa que hace, pero mucha gente o va por libre o es la sociedad que está corrupta. Para esto están los Derechos Humanos, que se redactaron gracias a la aplicación del sentido común y no al instinto animal. Porque para mí, el sentido común es eso, completamente igual en todos los seres humanos. En el caso de las culturas que tengan unos valores intolerables para el resto del mundo deberíamos hacerles notar que hay maneras mejores de vivir respetando a los demás mediante la convicción, que no usando métodos como la violencia o la imposición demasiado forzada.
Pasamos a las formas de discriminación. El racismo es, sin duda, la más estúpida. Al menos el biológico. No lo digo porque me parezca una necedad de todas formas, si no porque está demostrado científicamente que no se puede dividir a los seres humanos por raza. Entonces, la palabra “racismo” sólo existe para los que crean en él. Lamentablemente, dudo que ese hecho esté tan extendido como debiera. El resto de genofobias me parecen igualmente estúpidas, ya que se basan en prejuicios y estereotipos que deberían ser de una vez erradicados. Se basan en aplicar la ley de la uniformidad del grupo a discriminar, sin considerar la diversidad de caracteres individuales. Y si estos colectivos respetan (respeto, palabra clave), a nivel general, a todo el mundo, no veo mayor problema. Salvo en contadas excepciones, el discriminador que es injusto tiene un comportamiento negativo, como el que cree ver él en dicho grupo. Básicamente, a mi modo de ver, las discriminaciones y sus fundamentos se pueden resumir en pocas líneas, aunque, por poder, podría estar hablando de muchos tipos de genofobia, lo que serían ya ejemplos concretos. Concretos, que no poco habituales. Respecto a la convivencia de culturas, me muestro en contra de la segregación y en desacuerdo con la asimilación. Prefiero el modelo de integración, que culturas diferentes se relacionen y tengan el mismo nivel de derechos. En cuanto a la agregación, me parece que la multiculturalidad puede conllevar más problemas a largo plazo que la interculturalidad defendida por la integración.
La discriminación de la mujer. Vale, admito que antes era factible que se pensaran ciertas cosas -negativas- de la mujer, puesto que faltaban conocimientos científicos para desmentir los mitos acerca de su inteligencia, por ejemplo. Aun así, la excusa de ser la mujer la encargada de dar a luz y de ocuparse de casa e hijos y el hombre conseguir recursos y demás no la veo admisible, a menos que nos refiramos al comportamiento de algunas especies animales. Sobre las características aplicadas tradicionalmente y el rol social, lo mismo opino. Que se nos haga raro ver a un hombre o mujer hacer tareas que frecuentemente realizan personas del sexo contrario o comportarse de otra manera, es normal. Pero de ahí a parecernos ilógico, roza ya la discriminación. El tema de la violencia a la mujer se puede combatir con educación e igualdad en esta, y es algo en lo que se debe insistir constantemente para erradicar por completo. Hay que insistir también en la aplicación de derechos humanos y abolición de leyes discriminatorias en algunos países en los que la mujer sufre todo tipo de penurias. En el ámbito doméstico, defiendo la repartición del trabajo en la casa entre los dos sexos. Tengo claro que para esta última cuestión no se van a realizar leyes de ningún tipo todavía y pienso que depende de decisiones tomadas en los lugares donde la mujer tenga que trabajar fuera y en casa. Se requiere el compromiso por parte de los hombres. Posiblemente, la formación -tanto en el colegio como en la residencia familiar- pueda acabar con esta situación, así como con el trato desigual recibido por la mujer trabajadora. Es hora de avanzar y dejar atrás prejuicios ridículos.
Antes de hablar de derechos humanos vimos las consecuencias de la globalización. El mayor problema que conlleva esta es que acentúa la diferencia entre países ricos y pobres. La riqueza no está repartida entre las dos partes, ni mucho menos. Los países pobres no tienen atendidas las necesidades básicas. La economía domina todo y las empresas multinacionales se aprovechan de los países del Sur (los más pobres) para obtener recursos al precio que ellas mismas impongan. A esta política económica se contrapone la defensa de la democracia, derechos y libertad de la propia globalización. Es hipócrita, se atreve a ejercer de defensora de derechos a la vez que abusa de los países que se encuentran en una situación económica de pobreza. Sin ir más lejos, el tráfico de armas. Me pone enfermo. Los países del Sur tienen sistemas políticos -corruptos en su mayoría- y poco capital, que derrochan comprando armas a sus posibles atacantes.
Estos grandes desequilibrios persistirán, ya que dudo que los países ricos se decidan a sacrificarse por conseguir un funcionamiento mundial mejor para todos. Últimamente avisan mucho de los peligros del cambio climático y demás catástrofes futuras si seguimos con el método que los mismos gobiernos llevan en práctica. Esto es, mucho despilfarro abusivo por nuestra parte. Parece que los mandamases manejan los hilos de manera que los países del Sur sigan sin poder desenvolverse para nosotros poder mantener nuestro nivel de vida actual, teniendo que esforzarnos así menos para evitar la destrucción del planeta. La Organización de las Naciones Unidas no tiene poder alguno sobre la globalización, simplemente se dedica a proponer objetivos que nunca llegan a cumplirse. La única función de estos es que al creernos que son posibles intentemos cumplirlos. Que no nos -ni se- engañen, sabemos que son sólo sueños irrealizables. Por puro egoísmo. Si todos los habitantes de los países del Norte (o los más desenvolvidos) tuviéramos más empatía por nuestros iguales y algo de fuerzas de voluntad, podríamos cambiar el destino del planeta. Y luego trabajar todos juntos para igualar el nivel de vida en todo el mundo a través del diálogo y la paz entre países. Hasta que la Tierra reviente no pasará esto y aún siendo ya tarde tengo dudas sobre si seríamos capaces de impedir que pasara, renunciando a nuestra cómoda y egocéntrica vida.
Derechos Humanos
Los principios de libertad, igualdad y fraternidad lograron, finalmente, convertirse en un texto completo y conocido (que no aplicado) a nivel mundial. La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue aprobada por la ONU en el 1948. Por sí misma, aunque enuncie derechos que son verdades como puños, no tiene valor legal si no es gracias a pactos vinculantes a ella. Siempre me imaginé este documento como un libro de vasta extensión, hasta que hace poco supe que sólo son treinta ideas resumidas en pocas hojas. “Hasta hace poco”, porque el año pasado todavía no había leído esta declaración. Estoy de acuerdo con todos y cada uno de ellos. Los únicos problemas que pueden presentar es que sean usados por alguien como amparo y así poder llevarlos al extremo, hasta situaciones no contempladas por los mismos. Bueno, si alguien lo hiciera, llegaría a un punto en el que el abuso de X derecho sería contradicho por otro. Sería ideal levantarnos, salir de casa y ver en cada calle un papel que resumiera sus artículos en una frase. Para tenerlos presentes y poder reivindicarlos más fácilmente.
Mi punto de vista respecto a los derechos humanos es iusnaturalista. Puesto que fuimos capaces de evolucionar como humanos, nuestras características propias como especie conllevan el respeto de ciertos derechos y deberes inalienables que se sitúan por encima de cualquier ley. En cuanto a problemas para establecerlos, lo que se debe aplicar es (ya lo digo arriba) el sentido común, basado al concepto de dignidad. Por eso tampoco creo que reflejen los valores de una sola cultura mayoritaria.
Claro es que no se cumplen todos en ningún país. Hay algunos que para nada se aplican en muchos países, aunque existan leyes que obliguen a hacerlo. Otros se ignoran cuando al gobierno se le da por decir que “es por el bien de la sociedad que incumplamos este” o cualquier otra patraña, por poner un ejemplo de organismo quebrantador de derechos y una de sus excusas. Las ONG (Organizaciones No Gubernamentales) son las que más se esfuerzan en procurar la aplicación de todos estos derechos, además de algunos oficiales.
Cuando comenté antes que no añadiría ningún otro derecho, caigo en el error del que hablaba al comentar el temario del libro, probablemente falten derechos difíciles de recordar sin pararse a pensar. Por suerte, estos años se fueron incorporando, a modo de matización y ampliación de los derechos humanos, diversas convenciones y declaraciones. Los que quizá resulten más novedosos son los referidos al medio ambiente.
Me gustaría vivir en un mundo donde se respetaran los derechos del humano sin casi necesidad de leyes. O si no, con leyes, pero respeto a esos derechos. Si pasara, ya podríamos despreocuparnos de prácticamente todos los problemas de la sociedad mundial actual. Aunque, a lo mejor, hasta no resolver estos conflictos antes no acordaremos aplicar los derechos humanos al 100%
Aquí termino el trabajo, que ya es tarde y tengo que ver Face/Off
