Mi punto de vista (Ro$poblog)

-¡Este blog volverá a la gente loca! -Bueno, eso esperemos. La película sale el próximo mes.

Archivo de Junio 2009

Tarde del lunes y parte del martes (Junio 2009)

Publicado por Rospo en 23/06/2009

Me despreocupé un poco de la hora, aunque quería acostarme no antes ni después de las 00:00 para recuperar sueño. Entrecerré los ojos y desconcecté totalmente del mundo exterior mientras veía La Matanza de Texas: el Origen, por lo que me dejé de películas. Miento, paré de verla y me puse a hacer listas de películas que quiero ver. Cada X tiempo me pongo un patrón a la hora de ver cine, como:

Julio 2008: voy a verme tooodas las de la Disney

De vez en cuando: voy a bajarme sólo las de mi libro de las 1001 películas; voy a bajarme 4 de las 1001 y otras 4 de lo que sea.

Enero 2009: voy a verme tooodas las de mi libro de cine de terror.

Febrero 2009: voy a verme tooodas las de Hitchcock.

Marzo 2009: voy a verme tooodas las de John Carpenter (conste que me faltan 4, creo)

Abril 2009: voy a verme tooodas las de Bond.

De vez en cuando: voy a verme tooodas las que la gente suele odiar.

Abandono estas ideas de varias maneras: no encuentro copias de buena calidad, me bajo otras por cualquier razón, paso de todo. Hago las listas porque me aburro y creo que así paso el tiempo, aunque sepa que no lo aprovecho.

Como anécdota final, Mauro me pasó el último vídeo de El Bananero, titulado “El Mini-Show”. La banda sonora del vídeo (Haceme un Pete, de Mala Fama) CUNDE

 

Soñé que apagaba mi despertador. FALSO. Apagué el despertador, en una de las veces que más dormido lo hice. Me despertó mi padre. Nada más incorporarme, noté sangre en la nariz. Hala, para rematar la jugada. No entendía el porqué de no haberme pasado mientras dormía, ni cómo es que los días anteriores en que sangré por un golpe no me pasaba tan violentamente. Dale, dale, dale, tragando sangre y sangre y sangre. 8, 8:30, 9, 9:15… venga más, venga más, venga más. Gasa, gasa, gasa, gas, gasa, dale hielo, dale hielo, llamar al perro, comer una pizza…

A eso de las 9:20 ya parecía que no tragaba nada de sangre o lo hacía pero ya me había acostumbrado tanto a la sensación que si el flujo era menor ni notaba si me bajaba más. Quién sí bajó fui yo, al instituto.

Como esperaba, el grupo -los que fueron más bien, que al ser clase de desdoble no me paré mucho por ver tan poca gente y resultó que todos los de la clase estaban en el aula- se encontraba viendo Grease (ey, que sale Sid Caesar, el reputado cómico que hizo su cameillo en Vegas “Rip” Vacation)

Recogí en clase mis papeles de películas, los que quedaban después de haber desaparecido casi todos. Andújar, de Educación Física, y yo discutimos brevemente sobre Vacation. Julián y yo intentamos hablar con la orientadora con fines tan inesperados como útiles en la vida cotidiana. Fuimos a ver actuaciones de música y la entrega de premios de redacciones. Se suponía que luego echarían una obra de teatro (mira que hice la coña de que actuaban los de Arjé Teatro… y al final acerté) sobre Breogán y que a quinta hora iríamos a clase… pues nada. Aquí, en las actuaciones, teníamos que gritar esporádicamente “Quédate Julio”. Julio, el profesor de tecnología y jefe de estudios, se pira de instituto, al parecer se cambia a Betanzos. Me saqué la gasa de la nariz, totalmente blanca, al contrario que las otras 4, la cual hizo que sintiera molestias en la nariz como demasiada sensibilidad inicial. Al acabar el segundo recreo y de dejar de hacer el teletubbi por ahí adelante devolví el cartelito de Vacation a uno de los libros a devolver el próximo curso. Va a ser buena esa. También intercambié saludos con Rafael Alonso Pica (integrar símbolo de alabanza) En estos dos días me fueron devueltos varios libros de lectura que presté a ciertas personas.

En la clase de Castellano sólo quedábamos 6 tíos. La profesora me pidió que me pusiera con el resto, cuando yo en realidad estaba intentando colar un recorte del día que echaron Fallen en la TVG por el espacio que hay entre el marco de la ventana y el del cristal en sí. Así, las próximas generaciones sacarían ese papel que sobresale y se llevarían una gran sopresa. Putean mucho esos espacios. En mi instituto, visto desde el exterior, se ve un cristal que conecta las ventanas del 2° piso con las del anterior. Bien, en ese hueco puedes meter papeles, pero estos NO se ven desde fuera a menos que metas una cartulina enorme y negra, caso sobre el cual tengo dudas. Al final de Castellano cumplí mi objetivo, no os preocupéis.

Héctor y Joel jugaban al ajedrez a su bola. Héctor se quejó -de nuevo- sobre el poco cuidado del material (¿cuál era la palabra… hipócrita?) por el estado de ciertas fichas del juego, algunas quemadas, otras rotas, aquellas estaban… no estaban, perdón, y eran sustituídas por papeles que ponían “torre” y “gay” + una flecha. Joel exclamó en medio’ laclase en dos ocasiones:

-¡Mueve de una put… (recapacita) polla vez!

Isabel: (a Julián) ¿Piensas leer La Vida es Sueño?

Joel: La vida es una tómbola, tom, tom, tómbola…

Al final fuimos a ver un partido de fútbol. Ni sé ni me interesa el resultado.

 

No sentía mucho la sensación de otros años, pero este día final no fue suficiente. Falta algo… algo que puede que haga, si me acuerdo, en la entrega de notas. Para mí que es porque este año estoy más atado a ver cine que a estudiar y una de esas cosas permanece durante el verano y otra no. Antes de recriminarme nada, que sepáis que me encanta mirar películas.

Aunque sea San Juan, el tiempo no invita a salir por ahí. [Al tiempo que escribo esto, abro una ventana con una conversación de David hablando de salir] Y mi plan para ir a ver Los Mundos de Coraline se va a pique por obviar el trabajo de mis padres. A ver si al menos puedo ahorrarme unos céntimos aun yendo este jueves (mejor que otro día puesto que dan tiempo regular) Llamaré en un rato al cine para saberlo. Aun así, volví a ver Pesadilla antes de Navidad (Henry Sellick, 1993) para preparar el terreno. Ah, y después vi Qué Vida más Triste, claro está.

Ya pensaré qué hago después de despedirme en lo que es la entrada 101 del blog.

Sí, como el chiste de los dos frikis.

-¿Cuántos eran los dálmatas?

-101

-¡Por __ ____ te la _____!

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Sobre Rafael Alonso, sus redacciones y el índice de la primera parte de estas

Publicado por Rospo en 22/06/2009

El colosal profesor de Lengua Castellana y Literatura Rafael Alonso me dio clase durante el curso 2008-09 (3° ‘ laESO)

 

A los pocos días ya vislumbraba destellos de amo total y absoluto, con coñas, casi siempre, que afectaban la integridad de Adrián.

 

Adrián: Profe, Manu y Rafa están todo el rato molestándome.

 

R.A.: (todo tranquilo) Puees… cámbiate de amigos.

 

 

O

 

Manu: Es que no tengo lo del último día.

 

R.A.: Tranquilo, puede pedirle ayuda a su insoportable amigo.

 

 

Hacia fin de curso aún me pidió que…

 

-Le permito darle un capón a su compañero por no saberse lo de literatura. Pero aquí no, que me deja el pupitre lleno de sangre.

 

Y de bonus, su declaración en el vídeo de cumpleaños del grupo Arjé Teatro. Él salía disfrazado, cómo no:

 

-Mi relación con el grupo… La verdad… (se acerca a la cámara y susurra) Les envidio.

 

Y este curso, en una de sus guardias:

 

-Vaya, y yo que pensaba que usted no podía hacer peor su letra…

 

 

Pero con toda naturalidad, por supuesto que sí. Se le echará de menos cuando se vaya este curso del IES Breamo. Era un profesor Very Mucho Rafa Approved.

 

 

 

El hombre este nos daba 9 puntos sobre 10 por el examen. Eran 4 plantillas similares con apartados diferentes, a tamaño 5 o 6 según el Word. El punto que restaba correspondía a la lectura obligatoria. Las redacciones también eran obligatorias. Sin embargo, estas contaban como un punto a mayores.

 

Se debían de hacer con márgenes, de una carilla (tarde me enteré, las primeras las hacía de algo más), debíamos hacer oraciones con las faltas, las corregía día sí, día no, solía mandarlas de un día para otro (teníamos L-M-X), las mandaba leer en alto a veces y el tema era siempre expuesto por él. O el tema o el título, a partir del cual debíamos desenvolver el resto.

 

Recuerdo que tardé en llevarle un fichero con redacciones propiamente dicho. Mi tío me prestó uno para pasar el apuro y ya pasé de cambiarlo. Actualmente, el mecanismo está bastante reventado -ya lo estaba- y no es capaz de soportar tantos folios.

 

El índice de la Primera Evaluación, el cual mandó hacer cuando le entregásemos en diciembre todo lo hecho, es:

 

  • Autodescripción (para variar)

  • Historia de mi familia

  • Pesadilla

  • Una lavadora en el espacio (nótese el carácter surrealista que impregnaba los trabajos con el propósito de estimular nuestra imaginación)

  • Autobiografía (toma, toma)

  • Diálogo con tu yo futuro

  • El extraño cambio

  • Un embarazo inesperado (tomaaa, tomaaa)

  • Descripción de un compañero

  • El parto

  • Guía de viaje

  • Escapada

  • 10 maneras de “eliminar” al profe de lengua

  • El descubrimiento del cadáver

  • Horóscopo 2008

 

Daba para 35 carillas todo esto.

A día 12 de diciembre de 2007, no tuvo más errores mi trabajo además de la ausencia de portada y la caligrafía, como siempre.

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Tándem del sueño

Publicado por Rospo en 22/06/2009

Brevemente, el sábado terminé Bendición Mortal y vi entera Asesinato 1, 2, 3. No voy visitar a mi tío hoy porque mi hermano no quiere ir, así que termino Grease, veo Vagina Dentata y poco más que merezca la pena reseñar.

Domingo algo parecido: me levanto, veo la versión de Nispel de La Matanza de Texas, luego la comedia romántica Alex y Emma para poder tener DVD donde grabar Los Picapiedra. Por la mañana quedo con David, con un calor de la chele y todo. En su casa vimos Jackass y al volverme me llevé sus llaves de paso que pasaba por la ferretería. Aún tuve que devolvérselas más tarde.

Por la tarde sí fui al hospital Juan Canalejo de A Coruña, en autobús y con descuento por carnét familiar. Con mi padre y mi hermano. El trayecto era precioso, así como los alrededores del centro (la playa de Sta. Cristina) El caso es que me quedaba dormido. Nunca me pasó hasta este día. Me adormecía 2 minutos en los que creaba un boceto de sueño mentalmente. Cuando recuperaba mi estado normal, el boceto había desaparecido y me quedaba con cara de gilipollas. Entonces decía que venga, que de esta vez no me iba a volver a dormir. Y dale de nuevo.

Cómo no, me tomé un café largo antes de ver a mi tío Fernando.

A eso de las 20 volvimos. Me pasó lo de antes, me quedaba frito constantemente. En una de estas metí la mano entre los dos asientos y saqué, inconscientemente, un puñetero llavero completito, con pintas de ser de un estudiante muy confiado en sí mismo como para meter unas llaves en un bolsillo sin cremallera.

Decidí trasnochar este día. Algo contradictorio teniendo en cuenta lo que me pasó antes esa tarde. Bueno, bebí bastante café sólo (NUNCA lo mezcléis con Fanta) e hice tiempo hasta las 11. También se me ocurrieron ideas para hacer en clase que aún no había hecho. Y, claramente, recorté de una revista la programación del día que echaron Fallen.

Le pedí a David que me hiciera un DVD con algo de Jackass para que mi tío se echara unas risas e intenté bajarme el seguro peliculón Blood Feast, aunque al final opté por La Matanza Caníbal de los Garrulos Lisérgicos. “¿Quen é o boludo?”, dijo el profesor. Me hizo gracia ver en un partido de fútbol por TV a un chaval untándose la cara de helado.

A las 23:30 me puse con el libro optativo de Gallego para alcanzar definitivamente el 10, Resistencia (de Rosa Aneiros) leyéndomelo a saltos y anotando ideas importantes. No sé para qué me molesté tanto, pero así mejor que hacía tiempo.

A las 02:00 cogí unos libros que tenía por allí de Los Cinco de Enid Blyton. “Hoy paso de dejar el trasnoche por aburrimiento” De vez en cuando pillaba el MP3 y después devoraba cachos de El Tesoro de la Isla de Los Cinco o algo así. Lo raro es que ahora no me durmiera. Raro porque a) hacía un rato me quedaba sobado en un puto bus y b) no me solía pasar pese a pasar un día despierto sin interrupciones. Mi madre dice que me quedo sobao por la relajación ante las clases.

De 5 a 6:30 pasé el rato escuchando al Yayo, faltaría más. Al remate del turno de noche me levanté.

En clase todo bien, dieron notas, subí bastante en tecnología y no me encontré cansado. La primera vez -este pasado agosto- empecé a hacerme el cansado y acabé alucinando en colores calle adelante. Ahora, en el camino a casa en el coche, me quedé zombi… ¡3 veces! Y luego, en casa, hacia cosas como cantar Don’t Worry be Happy y sentir el sentido del oído, del equilibrio y del ridículo muy distorsionados. Con todo, no era tan exagerada la cosa como aquel agosto con mi colega de Vilanova (Guille). Quizás mi madre tenga razón, porque empiezo a relacionar este estado con cómo me sentía de distante hacia mí mismo hace dos veranos y estas dos sensaciones, a su vez, al flipe total que me aconteció el verano de 2008. Lo único que no me queda claro es a qué vino que me pasara ayer lo del bus. El sol, quizá, más el cansancio. El caso es que es más barato que emborracharse y me permite hacer el idiota más intensivamente. Los que me vieron hoy en clase pueden atestiguar esto. Y eso que en esos momentos sí que NO me sentía cansado. A lo mejor me comportaría así de todas formas. Da igual. Lo importante es decirle a mi madre algo así:

-Mamá, estoy como… con los sentidos alejados (lo digo gesticulando, más de lo habitual, como si controlara parte de esos gestos y la otra fuera más por libre)

(Junto las manos hacia el techo) ¿No ves cómo estoy haciendo el gilipollas más de lo normal?

 

Buenas vibraciones a todos.

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¡Ayyy, qué acojone!

Publicado por Rospo en 22/06/2009

Siempre fui un chaval que tenía miedo por cualquier parida. Incluso creo que el año pasado aún sufría en situaciones puntuales. Esto se centraba, básicamente, en el mundo de las películas. Luego empecé a ver pelis como un mamón (2006 en adelante) y el terror pasó a ser poco sorpresivo desde

El Proyecto de la Bruja de Blair (su segunda parte era mala pero bastante perturbadora) Antes de eso bajaba el volumen en ciertas escenas o cualquier mierda parecida. O veía cintas chungas haciendo zapping continuamente para que no se me pusieran de corbata.

El otro día vi The Eye (Pang Brothers, 2002) una de estas pelis asiáticas que tanto gustan, acojonan y remakean. Además de sus defectos (esa edición, que las escenas de miedo tengan un volumen TODAVÍA mayor que otras películas) , me piqué mucho con la puta por la ídem escena del jodido pasillo y la vieja. ¡Qué putos! La primera vez que tuve que cortar y verla en otras condiciones.

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Otra anécdota parecida y real. Seguro que visteis situaciones en cualquier suspense donde el protagonista se da un susto de la leche por lo que son paridas a nuestro modo de ver. No digo que lo que me haya pasado me hiciera saltar, aunque sí me puso los pelos como escarpias (la mítica frase)

Estaba todo tranquilo en un sofá de mi salón, a primera hora de la tarde, con mi hermana y el perro al lado. Entonces, entre los dedos de mi mano derecha en puño, había…. ¡Un pelo!

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Y noto que el pelo me aprieta el índice. Cosa del viento, que imagino cosas, o que tengo un tic. Los huevos. En un momento me aprieta en serio y no puedo evitar acordarme del segmento del tipo con calvicie de Bolsa de Cadáveres (Tobe Hooper y John Carpenter, 1992) Estuve en vilo unos segundos. Le dije a mi hermana: “Paru, mira este pelo, mira este pelo”

Mi hermana se movió y el cabello se soltó de entre mi puño cuando lo hizo. Menos mal que no me preguntó qué había pasado.

Qué penoso y qué acojonante.

Ya está.

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La tarde de ese mismo viernes

Publicado por Rospo en 20/06/2009

Ignorando todo lo pasado por la mañana, incluyendo la conspiración en cuanto a la muerte de Paul McCartney y los oídos sordos de nuestro tutor a la hora de hacerle saber la verdad, pasamos a la tarde.

Hoy era uno de esos viernes en los que Julián y yo quedamos antes de encontrarnos con David en la academia de inglés, donde, al parecer, trabajan en exceso. David lleva gastadas ya 3 libretas. O eso, o coge una distinta de casa cada vez que va.

Después de comer, se me cayó una pestaña. Me quedé mirándola y recordando aquello de pedir un deseo. Lo que pensé fue, exactamente “CUNDÍA encontrarme hoy con Ella”. Ey, no me llamen pelotudo aún.

-El “cunde” en mayúsculas significa énfasis y recalque de la palabra al expresarla. Así CUNDE más decirla, porque nunca me gustó del todo la palabra.

Antes de salir de casa, me puse a buscar información del videojuego de zombies Dead Rising. Visto lo visto, paso de comprarme más juegos. Además, he de comprarme Fallen 24 veces para sentirme completo. Luego hablé con Juli y le dije a David que ya eran las 17:05, que debía salir de su casa para inglés.

Julián y yo nos aburríamos y fuimos a llamar a Martín. Martín, a su vez, se aburría -estaba jugando con una segunda consola porque a su primera XBOX (enviada por correo a las 10 de la noche hace tiempo) estaba con las 3 luces rojas- y nos mandó subir hasta su piso. Había allí un tipo que no conocía de nada pero que no molaba tanto como Chevy Chase (Nota: la XBOX 360 tiene Vacation para alquilar)

Martín nos dio una gran noticia: los del colegio de Atocha (hace tiempo que dejamos ya aquella mítica rima) iban a representar Grease. Sí, precisamente la película que vimos este martes en inglés y que estaba viendo yo en casa. Sí, el musical “que todos adoramos” y vimos aquella Navidad del 99 o 2000. Sí, la de los bailes que siempre hago en casa cuando no hay nadie y la que está protagonizada por la cantante que, según mis conocimientos, había muerto en un accidente. Un día aclararé con mi padre el porqué de contarme esa afirmación equivocada.

“Xa sabedes, como intentedes sacar o título con 2 suspensas… estades facendo unha xogada equivocada”

Lo importante era que la protagonizaría Igor. A ver, todos sabemos que Martín es -quizás sólo era- dado a las trolas (sinónimo de mentiras, ojo) pero en esta ocasión era más lo inverosímil del hecho que nuestras dudas sobre la veracidad de lo enunciado. Había que ir. La situación lo requería. David subió luego a casa de Martio y ya bajamos todos.

Entonces llegaron las gilipolleces de comprar patatas, machacarlas, tirárnoslas, decir “joder” en cada frase, secuestrar un taxi, ver a Mauro, reventar sandwiches de helado (otro día fue eso), pensar en comprarnos media sandía… PTc…

Y ahí estaba, pasando delante -bueno, a mi derecha- el coche de X. Me apuré para interceptarlo cuando aparcara. Lo logré a medias, en lo que sería la última vez que podría verla. Ahí picasteis todos, admitidlo.

Fuimos de aquí a allá, de Atocha a la calle una y otra vez, hasta que nos quedamos para cuando empezaran la representación. Igor de Travolta, menudo personaje. No cuento sus historietas porque necesitarían otro post. Y eso que sólo coincidí con él en dos campamentos.

Subimos al colegio por la zona del Froiz. Nunca subí por allí, pero vi un gran pasamanos a una altura de varios metros. CUNDÍA que alguien bajara por el pasamanos sentado (teníamos un compañero en Primaria que lo hacía) para entonces moverlo y que cayera al vacío (bueeeno, a la calle del videoclub)

Pasaron dos cosas divertidas con Martín, una fue la de:

-Atiende a la cachonda que va a pasar por allí.

-Martín, es una madre y NO está cachonda.

-¡Oh, Dios!

A esta madre la vimos un par de veces más, estaba cerca de nosotros en el salón de actos. Lo más gracioso del salón de actos es que había mucha gente fuera de él que parecía estar por estar y otra que, pudiendo estar dentro, se sentaba en las escaleras de fuera. Yo les decía a todos que vieran Fallen, de todas maneras.

La segunda anécdota es que Martín cometió el error de dejarle el móvil a una tipa. Vamos a ver, es bien sabido que cuando alguien (normalmente del sexo femenino) te pide el móvil para “una cosilla” significa que ese aparato no lo volverás a ver en un tiempo. Es que…

Julio de 2007

-Rafa, déjame tu móvil un momento.

-¡Bah! ¿Para que lo quieres?

-Nada, es para ver las fotos.

-No tengo ninguna casi.

-Da igual.

Septiembre de 2007

Rafa sale de casa mientras cierra las ventanas del ordenador.

-Mamá, me voy. ¡Me vuelvo a llevar tu móvil!

Pantalla’l ordenador: www.ebay.es Móvil XXX-XX-XX-XX marca _____ _______ de 2a mano completamente nuevo.

-Jooodeeeer (baja más la página) ¡Cojonudo! ¡El póster de Jumanji por 13′50!

Por consiguiente, después de ver la obra, Martín me chorizó el móvil para matar a llamadas a Carla, la que le había pedido el móvil. Espero que todos hayáis aprendido la lección, porque yo desde luego no.

A eso de las 8 y pico Mauro, Martín, Juli, David, el Tato y yo fuimos a una conferencia sobre el Galinux, donde también estaba el mismísimo profesor de Sociales: Correa, también llamado Alf (de hecho, creemos que uno de los de por allí llamó por teléfono en pleno discurso para avisar a Íker Jiménez, residente en Pontedeume, del avistamiento del extraterrestre)

Realmente, llegamos a mitad de la charla y al final Mauro, el principal interesado, se piró. Martín seguía fuera, llamando por teléfono a su propio móvil. Hubo un momento en el que entró en la sala. Aquí pensé que como a mi móvil le hubiera sacado el silencio, tenía la certeza de que en pocos minutos sonaría Good Vibrations allí mismo. Correcto. Juli se fue un momento y Mauro y Martín desaparecieron directamente. Cuando terminó y salimos, fuimos directamente al local de ensayo a recuperar mi celular. Joder, no quiero que mi vídeo reventando un sandwich de nata se vea amenazado.

Acabamos la tarde en casa de David. Allí, por fin, me llevé las películas que le había prestado hacía varios meses, o años: la trilogía de Regreso al Futuro y Los Simpson. En vez de robarle el DVD de Pokémon 3, me puse a leer como tío culto que soy. Y ayudé a Julián a hostiarse bien en el (ar)GTA(tro).

Llegué tarde a casa. Mis hermanos estaban viendo Piratas del Caribe y a mí se me había olvidado poner a grabar Enemigo Público, pero dio igual porque no debía de tener DVD’s, gracias a mi madre y a Los Hombres de Paco. En la cena mantuve un duelo verbal con mi padre (además de pedirle ver a mi tío al hospital el sábado)

 

Claramente, lo siguiente que hice fue ponerme a dormir.

¡Ahí va! A ver cuando entrego la autorización para ir a la excursión de la biblioteca municipal. Eso sí, iré si mis amigos y/o familia pueden.

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